Libertad y Comunicación.
En el
caso de la primera, se refiere al proceso formativo que produce que una persona
considere inaceptables ciertos impulsos. Si por ejemplo desde pequeña o pequeño le han condicionado a
condicionar el tenedor para comer pollo, diciéndole que ¨los que comen pollo
con la mano son sucios¨ y quizás dándole golpecitos con la cabeza cuando lo
hace, es muy probable que llegue usted repulsión si ve a alguien comer el ave
sin usar cubiertos. En el caso de la segunda, no cabe duda que hay vínculos
comunicantes con la primera. Si a la y los guatemaltecos se nos ha dicho desde
pequeños que es mejor callar para e quitar los problemas y se nos castiga por
hablar una forma de represión impuesta por algún poder político para que nos
callemos es aceptada casi naturalmente.
Pero indistintamente de ¨cuan
preparados¨ estemos o no para asumir algunas formas de represión, o todas, lo
cierto es que debe haber muy pocos grupos políticos que hayan soportado la
tentación de poner en marcha alguna, a lo largo del mundo y de la historia. En
las dictaduras, la represión viene hacer como los rieles por los cuales camina
la dictadura y unos de los durmientes más comunes son la vigilancia las
restricciones a la libertad de expresión, la amenaza y la agresión en sus
distintas formas. Es casi de esperar que el empoderamiento de los ejércitos
centroamericanos, como consecuencia de la política estadounidense de combate al
narcotráfico, a creciente el autoritarismo y las formas de represión. Las y los
guatemaltecos comenzamos a experimentarlo, en las formas que han comenzado a
serrarse espacios para reivindicaciones sociales y salariales como las del
magisterio. Los meses por venir nos
dirán si más de dos décadas de raquítica formación de ciudadanía en derechos
humanos son suficientes para evitar la represión generalizada. Históricamente
se ha dicho que lo opuesto a la represión son la libertad y la tolerancia.
Quiero ir más allá y proponer que se luche por la libertad y por la
comunicación, por hacer entender al otro hacia donde nos conduce un estado que irrespeta los derechos civiles y políticos.
AUTORA:
Aurora Angélica Vargas Ramírez.
Fuente: nuestro diario, 6 de marzo de 2013


